15 de agosto de 2000

La Tule Vieja

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Dibujo de Manolo Sandí.


Artículo principal - Edición Nº 219 - Agosto de 2000

Juan Antonio Céspedes Guzmán

Hay espantos de espantos. Y los hay de este mundo y del otro. Pero desde que el mundo es mundo los ha habido en toda parte y lugar, de toda clase y para todo gusto. Estos seres hijos de la fantasía y la leyenda, de lo imaginario como de lo real y lo sobrenatural, han llegado hasta nosotros de boca en boca y de generación en generación.

Escazú es un libro en tres partes. La primera pertenece a la fantasía y la recoge la literatura. La segunda trata del relato, es la leyenda. Y la tercera refiere el hecho comprobado, es la historia.

Aquí también tenemos brujas de brujas, y las hay de dos clases muy diferentes: las que juegan las cartas para saber de su pasado y su futuro, y las del mundo sobrenatural, que son las que en noches de luna llena cabalgan sobre las crines de los caballos en montes y potreros o montan en escoba por sobre calles y techos, como la bruja que luce el escudo municipal de Escazú, bello escudo que dibujara Manolo Sandí¹ hace muchos años.

Pero está otro espanto muy particular, el de la Tule Vieja, que de nuevo ha emergido del reino de los aparecidos gracias a un grupo de arqueólogos que intrigados excavaban en la Piedra Blanca para saber del misterio que esconde la bruja Zárate. Y fue así como excavando y buscando que se encontraron con un bejuco petrificado en la roca dura de la gran Piedra.

Después de estudiar el bendito bejuco resultó que se trataba de aquel misterioso bejuco de Yazú, del que en vida tanto cantó por las cantinas el viejo de Jesús Fernández Delgado, el legendario Tuto Yoyo, bejuco con el cual se daba el lujo de amarrar la Tule Vieja, misterioso ser que al igual que asustaba, así también poseía una diabólica energía que ni la fuerza de veinte caballos juntos la sostenían, pero él, con el mágico bejuco, fácil la amarraba y fácil la bajaba desde la alta montaña hasta su casa, y de su casa hasta la iglesia para, en punto la medianoche, silenciosos y sigilosos entrar los dos por el ventanal más cercano al altar mayor y celebrar solo Dios sabe qué ritual del mundo de los espíritus y los espantos.

Después de ese extraño rito en la iglesia, que año a año lo hacían para la víspera del santo patrono, San Miguel Arcángel, la Tule Vieja salía del templo convertida en otro ser más misterioso todavía, en la Llorona, vieja ésta que cargaba la maldición de llorar y buscar por ríos y quebradas su niño perdido.

Pero el mismo día de la fiesta patronal, don Jesús Fernández, Tuto Yoyo, feliz se burlaba del espanto paseándolo amarrado por las principales calles de Escazú, bajo el disfraz de una vieja que lloraba un niño, era la Llorona de la mascarada de Pedro Arias bailando al son de la filarmónica. Eran los disfraces simbolizando la magia del bejuco de Yazú en la mismísima persona de don Jesús Fernández Delgado.

Era el Escazú mágico en su más puro folklore y no ese Escazú de hoy tan invadido de elementos extraños y foráneos que no congenian ni armonizan con su idiosincracia. ¡Machalá! Y ojalá pronto se recoja el canto y la leyenda del viejo trovador² que cantó en las calles y los mostradores de antaño, tan llenos de color y sabor de aquel Escazú tan pintoresco y alegre alrededor de su plaza, su escuela y su iglesia.

  • (1) En los años 70 los regidores de entonces aprobaron, para el escudo municipal, el dibujo presentado por el señor Manolo Sandí Trejos, y éste pasó a ser el escudo oficial de la Municipalidad de Escazú, como así consta en el diario oficial La Gaceta del 6 de diciembre de 1979.
  • (2) El folklorista Alvar Macís Guerrero ha sido el primero en cantarle al juglar escazuceño Tuto Fernández.

2 comentarios:

Rem dijo...

Se dice q la Tule era una mujer quien usaba sombrero grande hecho de tule, quien luego de parir a su hijo, no lo quiso y lo mató de hambre.
Como castigo, Dios la castiga a que se le hinchen los senos, siempre cargados de leche. Como suelta leche dulce, la persiguen las hormigas las que aprovechan cada ocasión para picarla. La Tulevieja anda de aquí para allá buscando niños q amamantar y así apaciguar su dolor.
Cosas q solo sé, es que tiene patas de pájaro pero deja las huellas al revez para q no la puedan seguir y come carbón, por lo que se ven mucho sus huellas cerca de fogatas apagadas...
Me gusta su página, me encanta la temática de leyendas... En mi blog no hay tanto al respecto, pero hay algunas imágenes vacilonas si gusta ver...http://movimientorapidodeunojo.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Thanks for your sharing, it' s very useful

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